- Síndrome del gobierno absoluto
Mauricio Espinosa G. / Opinión
Bucaramanga, Colombia.- La propiedad horizontal es, en esencia, una micro democracia, sin embargo, con frecuencia, este ejercicio de representatividad deriva en un fenómeno tan sutil como dañino: el síndrome del gobierno absoluto; ocurre cuando los miembros del Consejo de Administración confunden la facultad de supervisar con el derecho a reinar, transformando un órgano de apoyo y control en un tribunal con intenciones de manejar el conjunto a su antojo.
El gran error comienza con la «coadministración», existe una línea muy clara que separa al Consejo del Administrador, el primero define directrices generales y fiscaliza, el segundo decide y ejecuta. Cuando el Consejo cruza esa frontera e interfiere directamente en la operación diaria, el engranaje de la copropiedad se rompe, un Consejo que da órdenes directas a los empleados, que impone proveedores o que decide sobre asuntos que escapan a su conocimiento y experiencia, no está protegiendo el patrimonio; lo está saboteando.
Esta injerencia arbitraria se agrava cuando el deseo de control pasa por encima de la ley y del propio reglamento de propiedad horizontal.
El desconocimiento o la abierta omisión de las normas legales no es solo una falta de ética, es un riesgo jurídico descomunal para toda la comunidad, aprobar medidas que restringen derechos fundamentales, saltarse los debidos procesos o legislar bajo el sesgo de las antipatías personales convierte a la copropiedad en un territorio de inseguridad jurídica.
La afectación para la comunidad es profunda y silenciosa, este estilo de gobierno autoritario destruye el tejido social del edificio, cuando los residentes perciben que el Consejo actúa como un club privado con intereses particulares, se propaga la apatía, el resentimiento y la desconfianza.
El Consejo de Administración no es un órgano de poder, es un órgano de servicio, su éxito se mide por el cumplimiento de la ley y el respeto al equilibrio institucional y para esto se requiere madurez, humildad y un entendimiento claro de los propios límites.
Romper las reglas para gobernar al antojo propio, es el camino más corto para desvalorizar el lugar que todos, incluidos los mismos consejeros, llaman hogar.

Los esperamos en Expo Seguridad 2026
Mauricio Espinosa G. / Articulista invitado

Administrador, asesor y consultor en Propiedad Horizontal
CEO GRUPO INTEGRA



